OBRA GRÁFICA. SALVADOR DALÍ

Del 21 de abril al 27 de mayo de 2016.
En colaboración con:
La Térmica
Galería GACMA

Salvador Dalí era un artista de otro tiempo. Según el mismo Picasso: «el último pintor renacentista que le queda al mundo». De hecho, de haber vivido en el Renacimiento, su genio hubiera sido casi normal, pero en el tiempo que le tocó vivir, calificado por él mismo de «cretinizante», su arte representaba una provocación permanente.
Como los hombres del Renacimiento, Da Vinci, el Bosco o Miguel Ángel, el artista poseía la curiosidad universal que mueve a la conquista de lo irracional. Dalí en cierto modo fue de los pocos que redirigió el camino del arte hacia nuevas interpretaciones.
La muestra “Salvador Dalí. Obra gráfica” es una exposición que indaga en el universo del pintor catalán a través de grabados, litografías y obras en punta seca.
En la exposición hay una decena de grabados, realizados en 1981, dedicados a Don Quijote donde el artista relata las peripecias del citado personaje literario siguiendo la trama de la novela de Cervantes, cuya segunda parte se publicó hace 400 años.
Ambos, el Quijote y Dalí, compartían una visión delirante de la vida, una locura que discurría entre lo real y lo fantástico, que rozaba la genialidad y que tuvo su reflejo en la obra del artista en la que se entremezclaban la ficción del mundo de los sueños con la más absoluta materialidad.
Tras la tesis de «la muerte del arte» y la moderna crisis estética de las vanguardias de principios del S. XX que, en un mundo poseído por la desesperación y la negatividad, vaciaron la creación artística de contenido y significado, Dalí fue uno de los pocos que propuso un camino de salvación. Para conocer su mundo es necesario conocer el surrealismo, aunque Dalí existe por sí solo, de alguna forma él es surrealismo puro, él y su obra son una misma cosa, un mismo universo del que todavía hoy queda mucho por descubrir, un artista cuyo proceso creativo provenía de la intuición, el genio, la previsión, y la comprensión, un hombre con una curiosidad insaciable.