LA DIDÁCTICA DEL POP. ROBERT HARVEY

Del 16 de mayo al 31 de septiembre de 2014.

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ROBERT HARVEY (1924-2004)
“Yo soy pintor…” de esta manera tan contundente respondía un pequeño Robert a su profesora cuando ésta les preguntaba a los niños sobre qué querían ser de mayores. Con una vocación tan clara, este norteamericano nacido el 16 de septiembre de 1924 en Lexintong, Carolina del Norte, se formaría en Bellas Artes en el Ringling School of Art en Sarasota, Florida. Huérfano de padre, sería criado por su abuela y su madre; mujeres que ejercerían una gran influencia tanto en su vida como en su obra.

Se traslada a New York City donde combina sus estudios con el trabajo en la famosa House of Heyndryk, una empresa artesana fabricante de marcos. En ese entorno tuvo la posibilidad de relacionarse con personajes tan relevantes del panorama cultural del momento como a George Groze, Max Ernst o al poeta Laurence Ferlinghetti, editor de la generación Beat.

Su primera exposición individual la llevó a cabo en taos, Nuevo México. Algunos años después expondría en Gump’s y en el Charles Campbell Gallery en San Francisco. Por ese tiempo comenzó la serie Family Album, inspirada en el recuerdo de las viejas fotografías que miraba junto a su abuela, siendo éste el trabajo por el que llegaría su reconocimiento dentro del mundo artístico.

Realiza un viaje por Europa en el que descubre varios países, pero es en Marruecos donde sus paisajes, sus costumbres y sus gentes, marcarán definitivamente su vida y su creación artística posterior.

En los años 70 decide establecer su residencia en España, viviendo primero en Frigiliana, para luego trasladarse a Macharaviaya, allí adquiere -La Huerta del Ángel-, una finca a las afueras del pueblo rodeada de árboles, donde el artista encuentra su paraíso particular. Treinta años en tierras axárquicas que nos han permitido disfrutar tanto de su obra como de su persona.

Su inspiración la encuentra en los grandes pintores, de Velázquez a Matisse, a los que estudia y admira pero a los que no copia, en sus vivencias y en su entorno. Asimismo, tampoco posee temas favoritos pues sus cuadros son un reflejo de su propia visión de los temas clásicos que se reinventan para dar paso a un estilo propio. Aunque con él se define; es artista de taller (…) que trata de rescatar la dignidad de lo sencillo.

Pintor incansable que se mantiene fiel a su estilo, su gusto por la fotografía y por el cine se pone de manifiesto en su producción artística, que es fruto tanto de una evolución personal como de su propia visión e interpretación de la realidad, experimenta constantemente a partir de la imagen, colocando la figuras sobre fondos geométricos para dar paso una cierta abstracción de sus cuadros.

El predominio del color frente a la forma se hace patente con masas densas que contrastan sobre fondos planos y que desvelan personajes u objetos como si de un negativo fotográfico se tratase, e incluso en ocasiones, se enmarcan con la propia pintura generando falsos marcos que se van ampliando desde el centro hacia los lados, realzando el propio motivo y centrando nuestra mirada sin posibilidad de dispersión.

Su obra cabalga entre el fotorrealismo y el arte Pop; del primero destaca su gusto por lo clásico, por la representación de la figura humana y porque utiliza como base la fotografía, reminiscencia de su infancia, lo cual resulta transgresor frente al movimiento abstracto-expresionista que por aquella época se vivía en los ambientes artísticos neoyorkinos. Del segundo toma el punto de vista frontal, unido al tratamiento industrial de los motivos que se aislan de su contexto, junto con la propia técnica pictórica utilizada; sin embargo sus cuadros son suyos e incluso detesta que el comparen con Warhol.

Harvey es auténtico, es único y como afirma: “Artista es uno que crea, que añade algo suyo a lo ya existente, que tiene algo que enseñar al mundo. Que tiene un sueño que sólo es suyo”.