FRANCISCO HERNÁNDEZ. PINTOR TOTAL

El Centro de Arte Contemporáneo de Vélez-Málaga se inaugura con una magna exposición sobre la obra del pintor y dibujante Francisco Hernández. En total el visitante podrá contemplar ochenta y cuatro obras del artista, la mayoría de ellas de gran formato, con estilos y técnicas diferentes y que responden a los períodos artísticos más destacados del Hijo Adoptivo de Vélez-Málaga. Los cuadros que se exponen en este centro proceden de un total de treinta y siete coleccionistas, tanto públicos, como privados y de distintos puntos de la geografía nacional.

Desde los retratos a plumilla a las llamadas formas orgánicas; del realismo con temas mitológicos, con referencias a la cultura clásica, al barroquismo de los temas religiosos y de Semana Santa, pasando finalmente por la obra de su última etapa, llena de colorido y en la que sigue indagando sobre la identidad y el papel del individuo en una sociedad de masas. Todo eso podrá verse en una exposición que por su intensidad, calidad y belleza no dejará indiferente al espectador.

Tríptico "Francisco Hernández. Pintor Total"

Tríptico “Francisco Hernández. Pintor Total”

“Pintor Total” es una muestra que consigue descubrir la excepcional calidad técnica del artista y que pone al descubierto la incesante búsqueda de estilos y de mensajes que el pintor trató de desentrañar del misterioso mundo de la creación artística. Francisco Hernández Díaz nació en Melilla el 18 de diciembre del año 1932, aunque muy pronto se trasladó con su familia a Vélez-Málaga, ciudad de la que fue nombrado Hijo Adoptivo y en la que falleció el día 5 de abril de 2012.

En Vélez-Málaga comenzó su formación vital y artística y en ella dio rienda suelta a su innata cualidad para el dibujo. Con tan sólo trece años el maestro dibujó un soberbio vía crucis que aún se conserva en la pequeña parroquia de la pedanía del Trapiche. Fue en su ciudad de adopción donde comenzó su formación autodidacta en el mundo de la pintura y donde comenzó a relacionarse con otros pintores de la época. Hernández, a pesar de su paso por la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, fue siempre un autodidacta. Sin embargo a sus extraordinarias cualidades naturales unió siempre un portentoso espíritu de superación y de constancia que lo llevó a tener un profundo conocimiento tanto de la historia del arte, como de las más variadas técnicas y estilos pictóricos.

Por tanto Francisco Hernández unió a su talento natural para el dibujo –famosa es la frase de Dalí que lo situaba en la cúspide del dibujo mundial- y la pintura, una férrea disciplina que lo llevó a dedicar total y plenamente su vida al ejercicio pictórico. Su personalidad y su forma de ser, además, siempre estuvieron en consonancia con su convicción personal de la dedicación en exclusiva al arte y a la pintura. Francisco Hernández fue artista y a lo largo de sus ochenta años de vida, ejerció, sin duda, de artista. Y en ese sentido se dedicó en cuerpo y alma a la creación de una obra, una monumental obra -tanto por su cantidad, como por su calidad- marcada por la búsqueda permanente e incesante de temas, estilos y técnicas distintas y novedosas. Francisco Hernández desde el profundo conocimiento de los clásicos: de Durero a Rembrandt, de Mantegna a Ingres, buscó incansablemente un lenguaje contemporáneo. Las ideas de aportar al arte algo nuevo y de renovarse cada cierto tiempo, marcaron la extensa obra del veleño, quien dominó el dibujo –tanto con lápiz de grafito como con tinta china-, el retrato, los cuadros de gran formato o los frescos.

Don natural, constancia, búsqueda incansable, trabajo, conocimiento y renovación definen la personalidad y la obra del que puede considerarse uno de los pintores contemporáneos españoles más importantes