EN ESTE VERANO QUE YA CASI TERMINA… JOAQUÍN LOBATO (1943-2005)

Del 11 de septiembre al 8 de noviembre de 2015.

El Centro de Arte Contemporáneo de Vélez Málaga cumpledos años desde su inauguración el 12 de septiembre de 2013 y nos parece la mejor manera de celebrarlo homenajear a uno de los personajes que concita más cariño y ternura por parte de veleños y veleñas, como es el poeta Joaquín Lobato.

Cuando la Asociación de Amigos del poeta nos comentó que deseaba hacer una exposición de Joaquín a los diez años de su desaparición, y que fuera de colecciones privadas, nos pareció que esta muestra deberíamos albergarla en los muros de esta casa y por ello nos pusimos manos a la obra. He de decir que hemos trabajado hermanadamente, nos han aconsejado, aportado datosde coleccionistas, han sido el referente al que poder acudir en este proyecto y desde aquí les reitero nuestro agradecimiento, pues sin dicha Asociación nuestro empeño habría sido mucho más difícil, si no casi imposible.

Nuestro siguiente agradecimiento es para los prestadores de las obras, que lo han hecho con una generosidad y amabilidad imposibles de encontrar en otros muchos proyectos, así hemos “desvalijado” sus casas con su total anuencia, estoy convencida de que la facilidad que hemos encontrado es seguramente producto de la semilla que fue sembrando Joaquín, pues todos tienenun recuerdo entrañable, nadie guarda atisbo de disgusto con alguna actitud denuestro querido y distinguido poeta veleño.

La muestra, que hemos titulado En este verano que ya casitermina… Joaquín Lobato (1943-2005) la conforman unas 70 piezas y como decimos pertenecientes en su totalidad a colecciones privadas, de las que hemos seleccionado piezas originales y no seriadas, con diversos soportes, ya sean los tradicionales tela, tabla, papel, como los más novedosos que tanto le gustaban a nuestro autor, como chapón recortado, cartones troquelados, platillos de barro, cajitas de madera, libritos miniatura, palos de helados, etc. Con respecto a las técnicas también encontramos las tradicionales, tales como óleo o acrílico, tinta, lápiz de color, ceras, etc, con otras más “lobatianas” como perfilados de acrílicos con rotulador indeleble, o usar rotulador para pintar sobre barro. Licencias que se permitía porque le interesaba la inmediatez del resultado y porque seguramente para él la pintura era un juego, un bello entretenimiento, sin pensar en lo trascendente del arte y sus complejidades.

Su innegable identidad en el dibujo, sus recurrentes y personalísimos personajes, realizados con línea poética, su selección cromática, su elección de materiales, sus extraordinarios títulos, le dan a su obra un interés especial, inimitable, por ello la diatriba de si es un poeta que pinta, o un pintor que escribe poemas, no nos interesa, lo que nos importa es que cualquiera de sus obras, es un Joaquín Lobato.