ELENA LAVERÓN. ESCULTURAS

Artista: Elena Laverón
Fecha: De septiembre a diciembre 2016

La exposición está compuesta por 36 esculturas de mediano formato, 8 de edición, 25 dibujos preparatorios, 20 piezas de cerámica y 12 piezas de joyería. Además se completa con diez esculturas en la calle situadas en distintos puntos del municipio veleño.
Elena Laverón, la escultura en buenas manos

No oculto que admiro profundamente a Elena Laverón, pero con una devoción que no me lleva al papanatismo, la blandenguería, o al esnobismo, mi admiración se traduce en comprensión racional, lógica, deriva quizás de conocerla cercanamente.

Hacía tiempo que hablábamos Elena y yo de esta exposición, sabía que sus obras llenarían de belleza las seis salas de nuestro Cac, que sus volúmenes estarían como ideados para las luces naturales que inundan y sorprenden los ángulos de este edificio, que sus esculturas eran perfectas porque nos introducen de la mano, dulcemente, didácticamente, sin sobresaltos en la contemporaneidad, porque son un referente ya clásico de lo que es representar una forma hoy.

He tenido la fortuna de hacer otros muestras anteriores con ella –este es la cuarta- y les puedo asegurar que lo hace todo muy fácil, no puede uno más que quererla desde el primer momento en que se la conoce. Elena es una señora cariñosa y afable, con una dulzura llena de rotundidades, tímida de mirada ausente, insegura y educada, pero sobre todo cuando estás a su lado, junto a sus obras, sabes que estás con una grandísima artista.

Es de la vieja escuela, de las que saben dibujar, de las que conocen a la perfección las técnicas, de las que tienen formación reglada y buena mano para la escultura, pero lo que saben de verdad lo han descubierto en los museos, mirando a los grandes de la historia del arte, aunque para ello hay saber entender lo que de verdad estos estaban haciendo y ella comparte sus secretos.
Sabe que el arte es una cosa muy seria –ya ves si lo cree que ha dedicado su vida a ello- y se enfurruña cuando oye tonterías, obviedades, pamplinadas, explicaciones hueras, mentiras que entorpecen la nobilísima tarea de crear, por eso prefiere tener poca vida social.

A sus algunos años tiene la fuerza física y mental de un titán, tiene ganas de exponer –ya muchos no se animan- que es un gran esfuerzo para un artista, sobre todo para alguien como ella que mueve colosos de cientos de kilos y no lo hace por vanidad, sino porque desea que sus obras las vean, que se muevan, que rulen, es porque está viva y llena de ganas.

La vanidad no existe, está totalmente desprovista de ella, lleva toda la vida teniendo éxito, para Elena es algo normal pasear por parques, plazas, o avenidas donde hay esculturas suyas, sus monumentales obras se erigen en ciudades de medio mundo. Y en Málaga quién no conoce el pescador que saca el copo en el Paseo Marítimo de Huelin, o la familia delante de la Rosaleda, o las dos figuras gigantescas de la plaza de Teatinos en la UMA.

Vélez-Málaga puede sentirse satisfecha de que diez de ellas vayan a estar en sus calles, recorriendo no solo la almendra histórica sino algunos de sus barrios más señeros, así la muestra de nuestro centro sale a la calle, ya que en el CAC, simultáneamente, presentamos un amplia panorámica de su obra, con cerca de 40 piezas de formato medio, en piedra, mármol, y bronce, además estarán presentes sus bocetos preparatorios. A todo ello hemos querido añadir cerámicas, porque Elena es una reconocida autora de esta ancestral técnica y sobre todo en sus comienzos la frecuentó con gran acierto y prodigalidad. Y teniendo en cuenta las posibilidades que nos da la producción de esta artista, incluimos una representación de sus joyas, que son sus esculturas en pequeño formato y en materiales nobles.
Como verán, esta magnífica exposición nos permite hacer un amplio recorrido por su producción, que podamos admirar de cerca la calidad de sus propuestas y algo muy especial, conocer personalmente a una de las escultoras más importantes de la segunda mitad del s. XX.

Mariluz Reguero