DÍAS PARA CONTAR

Artistas: Luis Alhama, Javier Artero, D.Darko, Rubén Espada, Fieras de Versalles, Laura Franco, Victoria Maldonado, Juan Muños, Erika Pardo, Juan Manuel Rodríguez, Florencia Rojas, Zeus Sánchez, Jose Luis Valverde.
Del 4 de junio al 30 de agosto de 2015.

El arte en el siglo XXI consiste en el encabalgamiento entre la concepción hegemónica del mundo del arte tradicional y la concepciónemergente, en la que el arte forma parte integral de la vida cotidiana. Existe más libertad de movimientos, más tolerancia hacia la propuestas inesperadas, inusuales, insólitas o extravagantes. En la actualidad, el arte es entendido como modo de mejorar las condiciones de vida. Nuestra contemporaneidad se forma a partir de la realidad producida en la mezcla entre ese presente y esa actualidad, entretejidas. La experiencia del arte emergente en el siglo XXI es una multiplicidad ilimitada, en la que toda suerte de experiencias disímiles se ven atravesadas por un mismo espíritu que anima una concepción heterogénea del arte.

En este marco se exhiben las obras de doce jóvenes creadores malagueños, a través de los cuales hemos generado un cruce de miradas, entre las distintas técnicas artísticas -fotografía, pintura, escultura, videocreación e instalación-, y entre ellos mismos, con el objetivo de obtener una visión mayor no solo del campo artístico malagueño, sino que además planteamos una revisión de la estética actual, de los procesos creativos, una experimentación de sensaciones creadas, inducidas, trabajadas, compuestas, cultivadas… donde el espectador requiere de un nuevo modo de atención y de participación mental, para enfrentarse a las obras.

Días para contar, hace un repaso por la creación de los últimos años de esos artistas llamados “emergentes”, que a pesar de su juventud ya han expuesto sus obras en galerías y salas institucionales, que han encontrado en el arte su medio de expresión individual y auténtico. Una apuesta por reivindicar y poner en valor a nuestros artísticas locales tan denostados en la actualidad. Una autenticidad que supondrá una lucha con él mismo, con el artista creador, sobrecargado de información, que tendrá que despojarse de lo que no coincide consigo mismo y encontrar su propio modo de expresión. La verdad de uno mismo, entonces, se convierte en tarea de descubrir. Nace de unimpulso interior, consecuencia del reconocimiento de la circunstancialidad dela propia existencia. El actuar se encamina hacia el encuentro de la identidad, en el creador, toma el camino de los medios con los cuales explora su existencia: ese esfuerzo de rastreo hacia dentro, esa búsqueda de lo que lo hace ser, y ser responsablemente auténtico. Esa expresión particular, esa individualidad del ser humano, es la línea discursiva que planteamos dicha muestra, es el tratado por los artistas presentes.

El ideal de identidad, la saturación de imágenes y la falta de un espacio definido para poder reflexionar son los conceptos de los que parte Zeus Sánchez para elaborar rostros con una cualidad vaporosa que colocan al espectador ante una imagen que se desvanece enla cercanía y se muestra en la distancia. Javier Artero realiza una investigación enfocada en la relación entre el individuo y su medioambiente, especialmente la actitud contemplativa que surge en la vista horizontal y el concepto de tiempo que resulta inherente al medio videográfico. Luis Alhama plantea, a través de este diálogo abierto con el espectador, una serie de cuestiones que le preocupan sobre el mundo contemporáneo: lo animado y lo inanimado, la dialéctica entre la realidad y la ficción, el cuerpo fragmentado, el doble, la locura, la mecanización del individuo, la incertidumbre político-social que padecemos actualmente a nivel global, un trabajo que se encuadra en el arte de lo extraño, lo siniestro. Un individuo fragmentado es el generador de la obra artística de José Luis Valverde, que trabaja a partir de fotogramas de películas de los que selecciona fragmentos y descontextualiza, de esa manera diluye la fronteraentre abstracción y figuración. La naturaleza humana es el motor de laobra de Florencia Rojas, que lleva a suspersonajes a un estado concreto, tanto físico como psicológico, buscando una conexión entre ambos. El encuentro de ideas aparentemente contrarias comoplacer y dolor, belleza y horror o vida e inercia, así como el estado deéxtasis o el equilibrio son temas que le obsesionan… La identidad humana, el estado de las almas y la fugacidad vital se plasma en las obras de Juan Manuel Rodríguez, un individuo que aparece con los ojos cerrados, tapados…que no interacciona con el espectador pero que si percibe sumalestar. Un individuo deslocalizado, una transferencia del ser humano fallecido, es el “viaje post-mortem” que nos plantea Erika Pardo, un juego de identidades, el enfrentamiento de dos formas de enterramiento que muestra el contraste entre dos culturas.

Los restos de ese individuo es lo que llamará la atención de Victoria Maldonado, que objetualiza sus gestos generando fósiles, fósiles como recreaciones de restos humanos, una deconstrucción de los códigos establecidos, una arqueología del presente. Una arqueología, pero documental, es la de Laura Franco, que realiza instalacionesa base de elementos de los que normalmente nos desprendemos como recibos, papeles, anotaciones, libretas… Pero ese individuo también deja huellas, que crean ciudades paralelas a través de los sentimientos, de alegría, tristeza, violencia y amor, ciudades que están más allá de la fisicidad, ciudades queestán en cada una de las mentes y recuerdos de esas personas que la habitan, así son las urbes de Rubén Espada. D.Darko, traslada el arte urbano al interior del espacio museístico mediante la intervención en objetos conferiéndoles unnuevo significado. Una invitación a transitar por diversos paisajes vitales yemocionales, comunes a cada ser humano que observa su propia experiencia, es laque hace el colectivo Fieras de Versalles, nacido en 2013, una “fiera” con trescabezas, Paloma Peñarrubia, Carolina Arán “Betty Bundy” y Estefanía Muñoz. Un paseo por el mundo mediterráneo, por lo local, un tránsito entre el mundo terrenal y lo onírico, es lo que percibimos de las enreversadas esculturas de alambres de Juan Muñoz.

Días para contar, plantea el cruce entre los distintos creadores cuya preocupación por el individuo se hace latente, un individuo que se ve obligado a cruzarse e interactuar con el medio que le rodea. Sociedad e individuo son factores indisolubles que en cada momento de la vida cotidiana se entrelazan y secomplementan. El proceso de socialización es inherente al propio ser humano, nace con él, se desarrolla con él, y se verá obligado a una búsqueda constantede su propia identidad.

Luis Reyes Hurtado
Comisario de la exposición